La reconstrucción del pene es una intervención quirúrgica que se suele utilizar para tratar problemas como la enfermedad de Peyronie, que provoca la desviación de este órgano durante la erección, causando dolor e incluso impidiendo la penetración en el acto sexual.
Este tipo de injertos, sembrados con células madre obtenidas a partir de de tejidos adiposos de la zona intestinal, podrían suponer un avance en la cirugía reconstructiva del pene. “El estudio sugiere que estos injertos se pueden emplear con éxito para cualquier reconstrucción traumática e incluso se espera que puedan restaurar la función eréctil en los seres humanos”, declara a SINC Asim B. Abdel-Mageed.Ahora, investigadores de Departamento de Urología del Tulane University School of Medicine (EE UU), liderados por Wayne J.G. Hellstrom, han logrado recuperar y mejorar la capacidad eréctil de ratas tras realizarles una reconstrucción del pene. Para ello han utilizado injertos mejorados con células madre, según explican en un artículo que publica la revista PNAS.
Este experto de la Tulane University Health Sciences Centre y co-autor del trabajo explica que los injertos con células madre incorporadas “consiguen restablecer la respuesta eréctil en menos tiempo que los utilizados por las clínicas hasta ahora”.
Este experto de la Tulane University Health Sciences Centre y co-autor del trabajo explica que los injertos con células madre incorporadas “consiguen restablecer la respuesta eréctil en menos tiempo que los utilizados por las clínicas hasta ahora”.
Los investigadores los han implantado quirúrgicamente en el pene de ratas con un efecto terapéutico mejorado. Transcurridas ocho semanas comprobaron que la función eréctil de los roedores había mejorado respecto aquellas cuya reconstrucción no se realizó con los injertos enriquecidos con células madre.
También se observó un aumento en la circunferencia media del pene, tanto en estado flácido como erecto. Además, los resultados obtenidos sugieren que las células madre fueron capaces de restaurar los tejidos eréctiles y con ello mejorar el flujo de sangre e impulsar la producción de óxido nítrico que ayuda a mantener la erección.
“Con la necesaria aprobación y validación, esta técnica se podría utilizar en humanos en el futuro”, concluye el investigador

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