domingo, 4 de marzo de 2012

Avances en tratamientos contra leucemia

Un equipo de científicos de un centro dedicado a la investigación sobre el cáncer de la Universidad de Rochester ha descubierto que un derivado de una planta es capaz de atacar a las raíces de leucemia.

La planta matricaria cuyo nombre científico es Tanacetum parthenium es una planta parecida a las margaritas y es la fuente de un agente, la partenolida, que mata a las células madre de leucemia mejor que ninguna otra terapia según los resultados de las investigaciones de este equipo que aparecen publicados en la edición digital de la revista científica Blood.

Se tardarán meses en desarrollar un compuesto farmaceutico a partir de la partenolida, aunque ya están trabajando los autores de esta investigación médica con un equipo de investigadores químicos de la Universidad de Kentucky quienes han identificado una molécula soluble con las mismas propiedades que la partenolida.

El National Cancer Institute de los Estados Unidos ha integrado este proyecto en su "programa de acceso rápido" que pretende trasladar medicinas experimentales desde el laboratorio hasta ensayos clínicos en seres humanos lo más rápido posible.

Según el director de la investigación este proyecto representa un paso muy importante en poner la base para el desarrollo de una nueva terapia para la leucemia. Por primera vez se han logrado pruebas que demuestran que es posible matar las células madre de leucemia con una sustancia (partenolida).

Es la primera vez que se identifique una sustancia capaz de actuar contra leucemia myeloid a nivel de células madre. Los tratamientos actuales contra este tipo de cáncer no llegan a las células donde nace la malignancia de un cáncer. En otras palabras, no llegan a la raíz de la enfermedad.

Medicina: Curación mas rápida de heridas

Según un artículo publicado esta semana en Technology Review, investigadores de la Universidad de Cincinnati afirman que un gel rico en plaquetas obtenidas de la propia sangre del paciente podría prevenir infecciones en heridas y cortes y acelerar, al mismo tiempo, su curación. Este descubrimiento implica que, en un futuro no distante, un "cocktail" concentrado de la sangre de una persona se podría utilizar en el vendaje de sus heridas, especialmente en pacientes con enfermedades como la diabetes que ralentizan el proceso de curación.  El secreto está en las plaquetas. En los últimos años, los investigadores han experimentado con distintos geles de plaquetas, estudiando sus efectos en la reparación de huesos y curación de hematomas e hinchazón de tejidos. Pero, a pesar de que se han obtenido resultados positivos en algunos casos, David Hom, director de la División de Cirugía Reconstructiva y Cirugía Plástica Facial de la Universidad de Cincinnati, afirma que todavía no está claro de qué manera influirían estos geles en el proceso de curación de heridas en individuos sanos.  En un experimento publicado en la revista Archives of Facial Plastic Surgery, Hom, por aquel entonces en la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota, y sus colegas estudiaron el efecto de los geles derivados de plaquetas en ocho individuos sanos. Para ello, Hom obtuvo muestras de sangre de cada sujeto y elaboró un gel individual para cada uno de ellos. Tras aplicar una anestesia local se realizaron pequeñas incisiones en los muslos de cada sujeto. Las heridas de una pierna se trataron con el gel y las de la otra con un antibiótico tradicional en pomada. Seis meses después, los sujetos volvieron para continuar el estudio y Hom y sus colegas observaron que las heridas tratadas con el gel se habían curado estadísticamente más rápido que las de control.  Cuando Hom comparó la cantidad de plaquetas presentes en el gel de cada sujeto, descubrió que los individuos con una concentración de plaquetas en gel seis veces superior a la de su sangre se curaban más rápido.  Aunque Hom solo estudió los geles en individuos sanos, afirma que ahora espera hacerlo en pacientes con problemas crónicos de cicatrización de heridas, como diabéticos o personas que estén recibiendo un tratamiento de quimioterapia Según Robert Grant, Director de la División de Cirugía Plástica de la Universidad de Columbia, la aceleración observada en el proceso de curación de heridas en las personas sanas no es lo suficientemente importante como para considerar que el uso del gel sea rentable; la cuestión es si lo sería en pacientes con múltiples fracturas, que reciben radiaciones o con enfermedades vasculares. Y añadió que serán necesarios más estudios con pacientes de estos grupos para poder llegar a una conclusión.

Un paso hacia la posibilidad de crear un líquido superconductor

El litio es el primer metal en la tabla periódica y el elemento sólido menos denso a temperatura ambiente. Se le conoce sobre todo por su uso en pilas para aparatos electrónicos de uso común, como los teléfonos móviles y los ordenadores portátiles. Ahora, un equipo de investigación ha conseguido demostrar que el litio, cuando es sometido a una intensa presión, adquiere propiedades insólitas.
Con sólo tres electrones por átomo, el litio debería comportarse como un metal simple. Sin embargo, esta investigación ha demostrado que bajo una presión de entre aproximadamente 395.000 y 592.000 atmósferas, el litio se comporta de una forma que no tiene nada de simple. La alta presión no sólo hace que se vuelva un líquido a temperatura ambiente, sino que entonces impide que se congele hasta que la temperatura alcanza unos 80 grados centígrados bajo cero. A presiones por encima de 592.000 atmósferas aproximadamente, cuando el litio se acaba solidificando, se encuentra dentro de una gama de estados cristalinos muy complejos. La presión más alta alcanzada en el estudio fue de casi 1,3 millones de atmósferas.

El equipo de investigación, que incluyó a Malcolm Guthrie, Stanislav Sinogeikin y Ho-kwang (Dave) Mao, del Laboratorio Geofísico del Instituto Carnegie para la Ciencia, en Estados Unidos, cree que este comportamiento exótico es una consecuencia directa de la masa excepcionalmente baja del átomo de litio.

Un resultado elemental de la física cuántica es que los átomos continúan moviéndose incluso cuando son enfriados a la temperatura más baja posible. Cuando la masa de un átomo disminuye, se incrementa la importancia de esta energía residual, conocida como energía del punto cero.

Los investigadores creen que quizá, en el caso del litio, la energía del punto cero aumenta con la presión.

Este trabajo otorga más credibilidad a la hipótesis de que quizá se pueda fabricar un material que nunca se congele. La perspectiva de un líquido metálico, que se mantenga en ese estado líquido incluso a las más bajas temperaturas, aumenta a su vez las posibilidades de crear un material tan nuevo como intrigante, un líquido superconductor, como fue propuesto previamente por algunos físicos teóricos para el hidrógeno a presiones muy altas.

Descubren Cómo Almacenar de Modo Estable el Calor del Sol

Un equipo de investigadores del MIT ha descubierto cómo exactamente actúa una molécula llamada fulvaleno dirutenio al almacenar calor y al liberarlo, dos procesos activables de manera artificial. Este conocimiento debería ahora hacer posible encontrar sustancias químicas similares en comportamiento, pero compuestas por ingredientes más abundantes y menos caros que el rutenio. Esto podría convertirse en la base para desarrollar una batería recargable que almacenase calor en vez de electricidad.
La sustancia estudiada, que fue descubierta en 1996, experimenta una transformación estructural cuando absorbe la luz solar, pasando a un estado de alta energía en el cual puede permanecer estable por tiempo indefinido. Para activar la transformación que la saca de ese estado, basta con agregar una pequeña cantidad de calor o bien usar un catalizador. Esa transformación hace que la sustancia regrese a su forma original, liberando durante el proceso el calor que había retenido. De todas formas, tal como ha tenido oportunidad de comprobar el equipo de Jeffrey Grossman del MIT, el proceso es más complicado de lo que podría parecer.

Resulta que hay un paso intermedio que desempeña un papel fundamental. En este paso intermedio, la sustancia forma una configuración semiestable entre los dos estados conocidos previamente. El hallazgo ha sido inesperado. El proceso de dos pasos ayuda a explicar por qué la sustancia es tan estable, por qué el proceso es fácilmente reversible y también por qué la sustitución del rutenio por otros elementos no ha funcionado hasta ahora.

De hecho, este proceso hace posible producir una batería de calor recargable, capaz de almacenar y liberar repetidamente el calor obtenido de la luz solar u otras fuentes. En principio, un combustible hecho de fulvaleno, al liberar su calor almacenado, podría alcanzar una temperatura de hasta 200 grados Celsius, lo suficiente para ser usado en un sistema de calefacción, o incluso para alimentar un motor que produzca electricidad a partir de ese calor.

Comparada con otras tecnologías que se valen de la energía solar, esta singular batería de calor aprovecharía muchas de las ventajas de la energía solar térmica, pero con la diferencia de que almacena el calor en forma de combustible. El hecho de que sus transformaciones sean estables a largo plazo pero reversibles a voluntad del usuario es también una baza importante. Al usuario le bastaría exponer el combustible al sol para cargarlo, luego lo utilizaría para que emitiera calor, y de nuevo se iniciaría el ciclo volviendo a exponer el mismo combustible al sol para recargarlo.

Además de Grossman, en esta investigación han intervenido Yosuke Kanai del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, Varadharajan Srinivasan del MIT, y Steven Meier y Peter Vollhardt de la Universidad de California, Berkeley.