domingo, 29 de enero de 2012

!ENFADATE!LA IRA NO EXPRESADA DAÑA LA SALUD

Si la ira que provocan determinadas experiencias personales o hechos externos no se expresa, puede ser perjudicial para la salud cardiovascular, especialmente de las mujeres. Es la conclusión a la que han llegado investigadores del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Educación a Distancia (UNED).

El trabajo, publicado en el último número de la revista Psicothema, analiza de qué forma afecta la ira a la población femenina. Para ello, las autoras del estudio diferenciaron entre tres tipos de ira: interiorizada, exteriorizada y controlada. La población estudiada estaba formada por 327 mujeres con una edad media de 35,4 años. El 63% de ellas trabajaba; el 22% eran estudiantes; el 12%, amas de casa y el 3% restante estaba sin empleo.

La investigación revela que, comparando la ira manifestada con la interiorizada, es preferible expresarla puesto que, aunque se asocie con mayores niveles de presión sanguínea, de frecuencia cardíaca y una mayor secreción de adrenalina (entre otras reacciones fisiológicas), la recuperación hasta los niveles normales es más rápida que si se reprime. “La represión de la ira hace que esos sentimientos perduren durante mucho más tiempo por lo que, aunque las reacciones no alcancen la misma intensidad, su duración se prolonga, con sus correspondientes alteraciones fisiológicas”, indica Ana M. Pérez-García, coautora del trabajo. Esta expresión del enojo tiene unos límites puesto que “verbalizar la ira no significa caer en actos agresivos o violentos”, añade la investigadora. Según los expertos, lo preferible desde el punto de vista de la salud cardiovascular es controlar el enfado y llevarlo a expresiones emocionales más favorables.

La existencia de la ira es inevitable porque actúa como respuesta natural de adaptación del ser humano a las amenazas. Sin embargo, a pesar de que sea un estado emocional inherente a hombres y mujeres, existen casos en los que la ira no sigue los parámetros “normales” y supone un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares. “Lo malo no es enfadarse ante un motivo importante para el individuo o frente a situaciones donde la mayoría de las personas reaccionarían de forma similar”, declara Pérez-García. “El problema está cuando uno se enoja demasiado y ante demasiadas cosas, especialmente si la mayor parte de las personas, ante esos mismos hechos, no muestra ira o no con tanta intensidad”, añade.

Para mitigar su aparición, los investigadores recomiendan reevaluar positivamente el problema, recurrir al sentido del humor, distraerse, y hacer ejercicio físico. Y, ante los indicios de tensión, tomarse unos segundos y respirar profundamente.

MICROALGAS,EL FUTURO DE LOS COMBUSTIBLES

La investigación en energías renovables dirige una parte de sus esfuerzos hacia el desarrollo de biocombustibles. Esta vía de producción de energía, para la que se utilizan maíz, cebada o soja entre otros, puede interferir en los cultivos destinados a alimentación y encarecer los precios de alimentos básicos. Teniendo esto en cuenta, el futuro de los biocombustibles, podría pasar por la utilización de algas, muy abundantes y fáciles de cultivar, como materia prima.

Desarrollar biocombustibles a partir de materias primas no alimentarias pasa por distintas alternativas. Se investiga en el aprovechamiento de residuos de la producción agrícola o forestal como combustibles de segunda generación o, como en el caso de la jatropha, por desarrollar nuevos cultivos energéticos capaces de crecer en tierras no aptas para la agricultura convencional.

Una alternativa más es la que podría suponer la obtención de biocombustibles a partir de cultivos acuáticos de algas marinas. El hacerlo preferentemente con aguas salinas evita los problemas de sequía o abastecimiento de agua potable que supondría el uso de agua dulce. Una hectárea de algas puede producir unas 30 veces más aceite que la misma extensión de girasol o colza. Pero el principal problema de esta alternativa es el alto contenido en agua de las algas. Esto dificulta su tratamiento y la extracción de su contenido útil, el aceite. Tras secarlas, se aprovecha tan solo entre el 5 y el 15 por ciento del producto original.

Mejorar este sistema lleva irremediablemente a encontrar las especies de algas que más rápido crecen y más combustible pueden proporcionar. Algunas especies de algas verdes unicelulares, como la Chlorella vulgaris o la Scenedesmus acutus, podrían ser la solución, aunque todavía se está estudiando como mejorar su rendimiento. Para su producción a escala industrial existen dos opciones: sistemas abiertos como estanques y canales, iluminados con luz natural; o fotobiorreactores, expuestos a luz natural o artificial. Iniciativas como el proyecto Cenit Piibe de Repsol, intentan desarrollar esta tecnología seleccionando las especies adecuadas de microalgas, mejorando su rendimiento e intentando reducir los costes de los fotobiorreactores, por ejemplo.

Además de la producción de energía, el cultivo de algas se está desarrollando paralelamente para la captura de dióxido de carbono y la consecuente reducción de emisiones de este gas contaminante. La investigación genética y de los métodos de producción de bioetanol podrían llevar estos avances a la realidad en un futuro próximo, aunque algunos expertos piden paciencia y que no se sobrevalore el potencial de esta tecnología.

domingo, 22 de enero de 2012

Descubren dos genes clave en la leucemia infantil más común

Gran parte de la investigación sobre cáncer está centrada en la búsqueda de genes que aparezcan mutados de manera recurrente en los pacientes. En particular, una reciente investigación publicada en Nature Medicine estudia la prevalencia de determinadas anomalías genéticas en los casos de leucemia linfoblástica aguda de células T (T-ALL, por sus siglas en inglés), el tipo más habitual en niños.
Mediante experimentos independientes se ha demostrado que las alteraciones genéticas del T-ALL disminuyen la actividad de ciertas proteínas que regulan la expresión genética, modulando la estructura de la cromatina. Estas modificaciones se solapan con la acción del ya conocido gen Notch1, que promueve el crecimiento tumoral.
Según estudios anteriores, el Notch 1 origina más del 60% de casos de leucemia, pero el mecanismo mediante el cual sucedía era desconocido. Esta investigación liderada por la Universidad de Nueva York (EE UU), en la que han participado el Instituto de Neurociencias de Alicante (IN) del CSIC, se ha centrado en buscar otros factores que actúan junto a la activación anormal del Notch 1.
Los resultados señalan dos genes, el EZH2 y el FUZ12, reguladores que inhiben a otros. “Cuando ellos faltan, se ‘encienden’ genes que deberían estar apagados”, explica a SINC María Domínguez, investigadora del IN. “Y todo junto produce una combinación que no funciona bien”.
“Notch es como un interruptor. Enciende muchas luces en una misma habitación, pero, normalmente, hay otros genes encargados de apagar algunas de ellas”, relata la investigadora. “Si se activan demasiadas luces y falla este segundo freno, entonces la habitación queda iluminada todo el tiempo, lo cual fomenta el mecanismo canceroso”.
España ha aportado las pruebas en ratones
Hasta ahora no se sabía que estos genes estaban relacionados con este programa de creación de la T-ALL. “Inicialmente se habían definido como oncogenes [genes anormales que provocan la transformación de una célula normal en una célula cancerígena], pero se ha visto que lo que se asocia con la leucemia es precisamente su pérdida”, asegura Domínguez.
“El equipo americano ha observado que el 25% de los pacientes presenta una pérdida de estos dos genes”, detalla Domínguez. “Lo más interesante es que esto se correlaciona con la ganancia del oncogén Notch, lo que indica que estos factores trabajan juntos”.
El equipo estadounidense ha utilizado tanto muestras de pacientes con este tipo de leucemia, como líneas celulares y estudios con ratones. “En España hemos hecho la aportación de animal completa que corrobora la misma teoría, pero el trabajo central es el suyo”, añade la investigadora.
El equipo del IN indujo la ganancia de Notch y sistemáticamente inactivaron distintos genes candidatos. Así, vieron qué combinaciones producían tumores. En esta búsqueda a ciegas apareció uno de los genes que el equipo americano había encontrado en casos de leucemias.
“Así que los experimentos se apoyan y como se hicieron independientemente, es una mejor confirmación”, cuenta la investigadora. “Nos encontramos en un congreso y nos pusimos de acuerdo para publicarlo juntos”.
Buscando la mejor combinación contra el cáncer
“Este estudio abre una nueva ventana terapéutica para este tipo de leucemias, ya que se podrían utilizar ciertos inhibidores o activadores que ya existen para suprimir los efectos de la pérdida de estos dos genes junto con la acción de los genes de Notch, que ya se controla en la práctica clínica”, asegura Domínguez.
Los investigadores aseguran que a veces los inhibidores de Notch no son suficientes, ya que hay otros factores que también influyen y no se están controlando. “Ahora habrá que investigar qué combinación de inhibidores actúa mejor para tratar este tipo de cáncer”, concluye.

El hombre podría estar llevando la cuenca del Amazonas hacia una transición biofísica

Aunque los impactos generados por el uso del suelo y la sequía no parece que por el momento vayan a sobrepasar aún la magnitud de variabilidad natural de los ciclos hidrológicos y biogeoquímicos, un estudio dirigido por Eric Davidson, del Woods Hole Research Centre de Massachussets (Estados Unidos) y publicado esta semana en Nature ha encontrado que existen señales de transición hacia un nuevo régimen en el Amazonas que estaría dominado por las alteraciones.
La expansión agrícola y la variabilidad climática se han convertido en agentes alteradores en la cuenca del Amazonas. Estudios recientes han demostrado la considerable resistencia de la selva amazónica a la sequía anual moderada, pero también que las interacciones entre deforestación, fuego y sequía conducen potencialmente a un descenso de la capacidad de almacenar dióxido de carbono y cambios en los patrones regionales de precipitación y flujo de los ríos. Estos incluyen cambios en los ciclos de agua y energía en las porciones este y sur de la cuenca del Amazonas.
Nuevos resultados corroboran la sospecha
“Gracias a nuevas investigaciones realizadas en este área, que incluyen el experimento Biosfera-Atmósfera a Gran escala (LBA, por sus siglas en inglés), podemos responder a esta pregunta [si se está produciendo una transición] para algunas, pero no todas, las consecuencias de la explotación agrícola y el cambio climático”, afirma Davidson, que ha realizado el trabajo junto a una docena de científicos americanos y brasileños. “En cuanto a los gases de efecto invernadero: la respuesta probablemente sea ‘aún no’ con respecto al metano (CH4) y el N2O porque las emisiones de estos proceden en gran medida de humedales o suelos, respectivamente. La respuesta para el CO2 es más compleja”.
Para el científico americano, la evidencia emergente de un sistema en transición biofísica subraya la necesidad de mejorar el conocimiento de los intercambios entre superficie del suelo, reservas de carbono, recursos hídricos, conservación del hábitat, salud humana y desarrollo económico en futuros escenarios de cambio climático. “Brasil está preparado para ser uno de los pocos países en conseguir la transición a potencia económica sin destruir la mayoría de sus bosques”, dicen los autores del trabajo”, sin embargo, se requiere un esfuerzo continuado de mejora en la capacidad científica, tecnológica y de recursos humanos para guiar estas transiciones, tanto la biofísica como la socioeconómica”.

domingo, 15 de enero de 2012

Detectan conciencia en personas en estado vegetativo

Científicos descubrieron que algunos pacientes en supuesto estado vegetativo tienen en realidad cierta conciencia y pueden comunicarse.
Un nuevo estudio reveló que un monitor cerebral portátil detectó esta lucidez, lo que quizás posibilite algún día que los médicos revisen su diagnóstico.
Los investigadores usaron un electroencefalograma (EEG) para examinar las ondas cerebrales y hallaron que tres de 16 pacientes en estado vegetativo podían comprender lo que oían y seguir instrucciones.
Tres de los pacientes del hospital Addenbrooke en Cambridge lograron responder algunas preguntas con un código comunicativo rudimentario, pero eficaz, imaginar que apretaban los dientes, la mano derecha o cerrar los dedos de los pies, con lo que generaron una señal cerebral que el EEG detectó.
Los EEG son mucho más comunes y menos costosos que los escáneres de resonancia magnética (MRI) que han detectado conciencia en algunos pacientes vegetativos en estudios anteriores.
Por eso pueden colocarse en el cuarto del paciente evitando los problemas de logística que hacen peligroso o imposible llevarlo a una instalación donde le puedan aplicar el MRI, dijeron los investigadores.
"Podemos llevar esta evaluación a la comunidad, a los pacientes. Podemos ir y detectar qué nivel de conciencia conservan", dijo Damian Cruse, de la Universidad de Ontario Occidental en Canadá, uno de los autores del informe.
La técnica podría suministrar un modo de comunicación para algunos pacientes en estado vegetativo. Eso podría permitirles participar en la planificación del tratamiento, manifestar cuándo padecen dolor y permitir a los investigadores explorar qué otras habilidades mentales tienen, dijeron Cruse y su colega Adrian Owen en una entrevista telefónica.
Sin embargo, Owen resaltó que la técnica necesita más desarrollo antes de que pueda usarse rutinariamente. La investigación fue publicada por la revista The Lancet.
Nuevas esperanzas En estado vegetativo, los pacientes están inconscientes y no tienen noción de sí ni de los demás, aunque tienen los ojos abiertos y podrían reaccionar por reflejo ante un sobresalto.
Nadie sabe cuántos pacientes en ese estado viven en hospitales y centros de rehabilitación o en cuidado a largo plazo. El diagnóstico se efectúa con exámenes al comportamiento de los pacientes, como si pueden seguir un objeto en movimiento con la mirada, responder órdenes o revelar incluso una capacidad rudimentaria para comunicarse.
El examen de EEG requiere colocar una gorra estrecha en el cráneo del paciente con electrodos para controlar las ondas cerebrales. A los pacientes se les pide que imaginen cerrar el puño de la mano derecha o mover los dedos de los dos pies cuando oyen un sonido.
Esas actividades mentales fueron escogidas para crear una señal detectable de onda cerebral.Los resultados positivos en tres casos indicaron cierto grado de conciencia, lo que demuestra que no estaban en estado totalmente vegetativo, dijo en un correo electrónico el doctor James Bernat, profesor de neurología en la Facultad de Medicina de Darmouth y vocero de la Academia Estadounidense de Neurología.

Estudio revela que abusar de internet causa daños cerebrales en adolescentes.

El uso excesivo de internet puede causar graves daños cerebrales a un adolescente comparables a los que producen el consumo de cocaína o alcohol, según un estudio efectuado por investigadores de la Academia China de Ciencias.

La investigación difundida hoy, que estudió a 17 adolescentes "adictos a internet" y comparó los resultados con los de otros 16 jóvenes, determinó que el uso de la red entre jóvenes cuyo cerebro aún no se ha formado completamente puede causar daños en la "materia blanca" de este órgano.

En concreto, el excesivo uso de internet desgasta la mielina, una sustancia que cubre y protege las fibras neuronales, según el profesor Lei Hao, del Instituto de Física y Matemáticas de Wuhan, uno de los autores del estudio, citado por el diario independiente South China Morning Post.

Lei explica que las fibras neuronales funcionan a modo de "transmisión eléctrica" en el sistema nervioso, y en tal símil la mielina sería comparable a la cobertura plástica de un cable: al dañarse ésta, puede afectar a la comunicación neuronal.

Ello puede suponer desde problemas en la toma de decisiones de un adolescente a una menor capacidad de controlar sus sentimientos o su comportamiento, señala el estudio, que según la psiquiatra Henrietta Bowden-Jones, del Imperial College de Londeres, y citada por el diario, puede marcar un antes y un después en la forma en la que se trata la adicción a internet.

Los 17 adolescentes adictos estudiados son pacientes del Centro de Salud Mental de Shanghái (este de China).

La adicción a internet no es un concepto aceptado por toda la comunidad científica, pero sí se considera como enfermedad en el país asiático, donde existen centros de rehabilitación en este sentido (algunos de ellos suscitaron polémicas en el pasado por el uso de técnicas como el electroshock o la violencia física).

El estudio chino ahora publicado aclara que de momento la relación directa entre el uso de internet y los daños cerebrales se ha comprobado sólo en adolescentes y no en adultos, por la diferente estructura de su cerebro.
Según investigadores de la Academia China de Ciencias, los perjuicios pueden se comparables al consumo de cocaína o alcohol.