domingo, 29 de abril de 2012

El diamante ya no es el material natural más duro

Una de las clásicas preguntas del Trivial y programas de televisión tiene los días contados, y es que ante el clásico ¿Cuál es el material más duro? El diamante ya no será una respuesta correcta. Ya hemos hablado en otras ocasiones de materiales, principalmente artificiales o compuestos más duros que el diamante, pero en esta ocasión, estamos ante otra substancia natural, bautizada como lonsdaleite.
También constituido por átomos de carbono, como el diamante, ha resultado ser un 58 por ciento más duro que la piedra preciosa, o almenos, eso aseguran en la revista New Scientist.
El equipo que lo ha descubierto, dirigido por Zicheng Pan en la Universidad de Shangai, ha realizado pruebas de tensión que determinan estos datos, y también nos explican que este tipo de materiales (los lonsdaleites) se forman raramente cuando los meteoritos que contienen grafito golpean la Tierra.
Pese a esta dureza y por otro lado, el nitruro de boro también ha resultado ser un 18% más duro que el diamante realizando las mismas pruebas (aunque en esto caso se trate de un compuesto), y es más versátil que el diamante y el lonsdaleite, ya que es estable con oxígeno a temperaturas más altas de diamante. Y esto lo hace ideal para colocarlo en la punta de corte y herramientas de perforación que operan a altas temperaturas.

Ajo: agente terapéutico contra el cáncer

El ajo (Allium sativum) es una hortaliza cuyo bulbo se viene empleando comúnmente en la cocina mediterránea. Desde muy antiguo ya se le han atribuido propiedades a su consumo, desde vigorizantes hasta excitantes de la libido. En la Edad Media también era utilizado con fines terapéuticos, fundamentalmente para combatir enfermedades de etiología bacterianas.

Durante la Primera Guerra Mundial se empleó como antiséptico externo para desinfectar heridas, como método alternativo cuando no se disponía de los antisépticos habitua
les. Actualmente es cultivado y consumido en todo el mundo y también utilizado como componente de muchas recetas farmacéuticas debido a sus bien conocidas propiedades medicinales.

Se ha señalado a los compuestos organosulfurados (OSCs) vegetales derivados del ajo, como agentes útiles en la lucha contra el cáncer, debido a sus efectos potencialmente preventivos y terapéuticos. Del ajo se extraen dos tipos principales de OSCs. Unos primeros compuestos son liposolubles e inlcuyen el dialil-sulfato (DAS), dialil-disulfato (DADS), dialil-trisulfato (DATS) y ditinas. El segundo tipo son compuestos solubles como por ejemplo el S-alil-cisteina (SAC) y S-alil-mercaptocisteina (SAMC). Varios trabajos independientes han mostrado evidencias de la capacidad antitumoral de SAC contra tipos diferentes de cáncer en humanos, como el prostático, de mama, oral, neuroblastoma, y de pulmón.
Además, se ha demostrado también la ausencia de toxicidad cuando se usa para el tratamiento in vivo, en estudios realizados en animales de laboratorio. El efecto principal antitumoral de SAC es la inducción de apoptosis, inhibición de la proliferación, y supresión de la capacidad de invasión y adhesión. Recientemente se ha indicado que el SAC puede prevenir la hepatocarcinogénesis inducida por N-nitrosodietil amina, en un estudio realizado en ratas.
Sin embargo hasta ahora no se había estudiado el efecto de SAC en el tratamiento del carcinoma hepático. Este tipo de tumor es muy agresivo, y tiene alta capacidad para producir metástasis. Hoy en día no existe un protocolo efectivo de quimioterapia para pacientes en estado avanzado, siendo necesario la búsqueda de nuevas opciones terapeúticas.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Hong Kong y del Instituto del Cáncer en Tianjin (China) ha demostrado recientemente el efecto antiproliferativo y anti metastático del SAC sobre el carcinoma hepático humano, señalando a este compuesto derivado del ajo como potencial agente terapéutico en la lucha contra este tipo de tumores.

domingo, 22 de abril de 2012

Se dan clases de moral simia


En el siglo XVII, Thomas Hobbes popularizó la locución latina “homo homini lupus” –el hombre es un lobo para el hombre– para enfatizar el egoísmo humano. “Me parece una visión injusta, el lobo es social”, protesta el primatólogo holandés Frans de Waal contra la frase del filósofo inglés.


En los años 70, De Waal hizo su doctorado sobre la formación del carácter agresivo en los macacos y desde entonces investiga la esencia biológica de la moral. Como otros científicos, la pone a prueba en humanos, primates, delfines, elefantes, gallinas y hasta ratones. “A excepción de los gatos domésticos”, bromea.


La preocupación animal por la comunidad impulsa sus miembros a resolver los problemas que habitualmente surgen entre ellos. Por eso, “no es extraño que los chimpancés también tengan policías”, como explica Claudia Rudolf von Rohr, de la Universidad de Zúrich (Alemania).


En un artículo publicado recientemente en PLoS ONE,  Rudolf von Rohr y su equipo de antropólogos detallaban la reacción de cuatro grupos de chimpancés en cautividad ante la introducción de nuevos individuos. Los cambios estructurales, que también se pueden dar en su hábitat natural, hicieron tambalear la estabilidad del grupo. Pero, como pasa con los humanos, los chimpancés respetaron la autoridad de los individuos mejor posicionados para arbitrar las situaciones peliagudas.


“Entre primates, la gestión de conflictos es crucial para la cohesión social”, asegura Rudolf von Rohr a SINC, con la certeza de que sus resultados en chimpancés responden a una forma temprana en la evolución de la conducta moral.


La presencia de mediadores en el grupo sirve para mantener “un orden del que todos se benefician”, comenta a SINC Frans de Waal para referirse a las relaciones cooperativas entre chimpancés. En compañía de la española Teresa Romero, que hoy trabaja en la Universidad de Tokio (Japón), ha analizado la importancia del consuelo, ya que “se trata de una parte importante e integrada en las relaciones mutuas y estrechas”, dice el holandés.



Cuando un chimpancé pierde una pelea, es común que “los otros se acerquen para abrazarlo, besarlo y acicalarlo para reducir su estrés”, explicaba Romero en un artículo, publicado el año 2010 en PNAS, que establecía la consolación como posible expresión de preocupación por el compañero. Sus experimentos asimilaron el consuelo animal al humano más allá de su forma y función. Se vio cómo las relaciones estrechas entre individuos aumentan la efusividad del consuelo. Cuando la víctima no se reconcilia con el agresor, pasa lo mismo.


Antes de esta investigación, muchos expertos sugirieron que la motivación para tranquilizar al resto de la comunidad era egoísta para evitar que el conflicto escalara y les salpicara. “Menos del 5% de las peleas suele redirigir la agresión a terceros”, demostró Romero en su estudio, que ajusta el consuelo en chimpancés a la definición de comportamiento altruista en animales.


El comportamiento de la consolación tiene que ver con la empatía y la preocupación por la comunidad, que se da sobre todo con aquellos que son cercanos y parecidos a uno mismo. Es la base de toda moral, ya que las relaciones sociales complejas se regulan por la habilidad de entender y compartir los sentimientos de los demás.


Los estudios de Teresa Romero demostraron que “las hembras ofrecen consuelo mucho más a menudo”. Pero de Waal aclara a SINC que “el sesgo en la empatía femenina no significa que las hembras sean más morales, solo prestan más atención y son más sensibles con el resto”.


Reconocerse en el espejo


Nada más cotidiano que un bostezo sirvió al equipo de Frans de Waal para medir la empatía en chimpancés. En este artículo, publicado en PLoS ONE hace tan solo un año, concluía que los primates que veían bostezar a sus familiares abrían la boca más que el resto. “Pruébenlo con su perro”, dice De Waal.



Lo mismo en ratas. Dale J. Langford, de la Universidad McGill (Canadá), se doctoró viendo sufrir a los ratones. Sus experimentos cuantificaron el dolor de los roedores en función de si habían visto padecer a sus familiares y compañeros. Los resultados demostraron que ser espectador de la aflicción de los demás aumentaba su sensibilidad al dolor, algo que se interpretó como una manifestación clara de la empatía.


Ambos casos demuestran la empatía a nivel emocional, que anida en las profundidades del cerebro, donde la amígdala procesa este tipo de reacciones. Pero para llegar al siguiente estadio, la empatía cognitiva, es necesaria otra estructura cerebral: el lóbulo frontal.


Humanos, primates, elefantes y otros vertebrados comparten este reciente e imperfecto lóbulo frontal, que les hace conscientes de su existencia. A nivel experimental, la autoconsciencia en los mismos animales se verifica por algo tan sencillo como reconocerse en el espejo.






Madre no hay más que una


Hace décadas que los ensayos de Frans de Waal ponen a prueba la empatía animal para demostrar que las comunidades no solo están reguladas por la competición. El animal fetiche de estas investigaciones es el bonobo, un gran primate que manifiesta su comportamiento reconciliador mediante el sexo sin distinción. Solo hay una combinación sexual que no se da nunca: madre e hijo. Según De Waal, el amor maternal es el origen de la empatía. Durante el contacto con la cría, la madre segrega por doquier la llave bioquímica del apego: la celebrada oxitocina.



Ya sea en la objetividad de una investigación o en la ficción de una fábula, todas las historias protagonizadas por animales tienen su moraleja. Después de una carrera dedicada a buscar el origen de la empatía, el primatólogo holandés se ha dado cuenta de que la tendencia prosocial aumenta los beneficios de vivir en comunidad.


En su último libro, ¿Somos altruistas por naturaleza? (Tusquets Editores), se pregunta si la ayuda al prójimo forma parte de la esencia animal. Lo que tiene claro es que, sea un comportamiento adquirido o una tendencia innata, el apoyo mutuo sale a cuenta.



Una aplicación para iPhone y Android ayuda a prevenir la meningitis


Una nueva aplicación que ayuda a detectar los síntomas de meningitis y así actuar con mayor rapidez ha sido presentada hoy por la Fundación Irene Megías contra la Meningitis (FIMM). Esta aplicación, diseñada para iPhone y Android, se puede descargar de forma gratuita desde la web de la fundación. Según su presidente, Jorge Macías, esta herramienta “ayudará a los usuarios o a personas de de su entorno próximo a detectar los síntomas de la meningitis e indicará, gracias a la tecnología GPS, el hospital más cercano y la ruta más directa de acceso al mismo”, señalan los responsables de la fundación.


La rapidez de actuación es fundamental, ya que, según Megías, el 75% de los casos fatales podrían evitarse con un diagnóstico temprano.


Financiación de Novartis y la Caixa


La aplicación ha sido desarrollada por la empresa española Delaware y ha contado con la financiación de Novartis Vaccines y la Obra Social la Caixa. El coste, según la fundación, ha ascendido a 20.000 euros.






La meningitis es la inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal y la sepsis es una infección generalizada que se produce cuando el microorganismo pasa a la sangre. La meningitis y la sepsis bacterianas son muy peligrosas y pueden progresar muy rápidamente, dando lugar a la muerte en menos de 24 horas en el 10% de los casos. El 80% de los afectados son niños menores de cinco años y jóvenes entre 14 y 25, señala la fundación.


Hasta el momento no existen vacunas para la variante más letal de la meningitis. Sin embargo, los responsables de Novartis han señalado que esperan tener una vacuna lista el año que viene.


Los síntomas, que pueden verse en la nueva aplicación, pueden parecerse a los de otras infecciones menos graves, ya que suele dar fiebre, vómitos y dolor intenso de cabeza. También molestias en las extremidades y en las articulaciones; manos y pies fríos; y piel pálida o con manchas.Otros síntomas pueden ser respiración rápida, sarpullido, rigidez en el cuello, somnolencia y desvanecimientos. Las manifestaciones en bebés pasan por erupciones en la piel, irritabilidad, rigidez corporal y decaimiento.


Los promotores de la aplicación aconsejan ir rápidamente al hospital a la menor sospecha de síntomas.

jueves, 12 de abril de 2012

Alterar el ritmo circadiano potencia el riesgo de diabetes

Las ojeras, la somnolencia y el mar humor son algunos de los síntomas provocados por un desajuste en el reloj biológico. Ahora, una nueva investigación relaciona el trastorno del ritmo circadiano con la segregación de la insulina y, por lo tanto, con el paso previo a la diabetes y la obesidad. 


“Nuestros resultados muestran que las personas que trabajan en turnos de noche y tienen predisposición a la diabetes tienen más posibilidades de desarrollarla”, dice Orfeu M. Buxton, neurocientífico de la Escuela Médica de Harvard (EE UU), y líder de la investigación que publica Science Translational Medicine. 


Durante seis semanas, 21 personas sanas participaron en este estudio de laboratorio a corto plazo. Los voluntarios durmieron 10 horas diarias durante las tres primeras semanas, pero luego su descanso se redujo a 5,6 horas de sueño cada 24 horas para simular las rotaciones en los turnos de trabajo. Además, en ese mes y medio no pudieron practicar ejercicio. 


La alteración de los ciclos de vigilia-sueño afectó a las células pancreáticas secretoras de insulina, que produjeron un aumento de glucosa en sangre. Es decir, el paso previo a la diabetes. 


También la masa corporal se vio afectada, ya que los participantes mostraron una caída de la tasa metabólica que se podría traducir en un aumento de peso anual de más de 4,5 kilos. 


Las personas que trabajan de noche y tienen predisposición a la diabetes tienen más posibilidad de desarrollarla.


Recuperar horas de sueño


Los investigadores se sorprendieron al ver que al cabo de nueve días los efectos negativos en el organismo revertían si el reloj circadiano se reajustaba.



El asombro vino porque los científicos pensaban que la recuperación de la pérdida de sueño llevaba más de una noche, hasta un fin de semana. También creían que en el caso de los viajes transoceánicos la recuperación llevaba tantos días como horas de jet lag.


Los expertos aún no están seguros de cómo mejorar la salud después de años de interrupción circadiana, pero proponen reducir la frecuencia en los turnos de trabajo para minimizar sus consecuencias. En este sentido, los turnos de trabajo que cambian cada mes serían menos perjudiciales que los que lo hacen cada pocos días.


Aun así, los propios investigadores admiten que hacen falta más estudios que analicen la interacción entre el sueño, el ejercicio y la dieta.

La base del Teide se formó en tan solo 40.000 años

Hasta ahora existían varias hipótesis sobre la formación de la depresión de la caldera de Las Cañadas en la que surgieron los volcanes del Teide (3.718 metros) y Pico Viejo (3.135 metros) de la isla de Tenerife. 


Un nuevo estudio confirma que la caldera se formó como respuesta a un deslizamiento geológico y que el grueso del relleno del valle de Icod, que sirve de base al estratovolcán, se produjo en un periodo de 40.000 años. 


“A escala geológica se trata de un intervalo de tiempo muy corto”, dice a SINC Vicente Soler, investigador de la Estación Volcanológica de Canarias y coordinador del estudio publicado en Geomorphology. Esta nueva datación ha sido posible porque, por primera vez, los científicos han tenido acceso subterráneo a las primeras lavas emitidas tras el deslizamiento. 


En total, el equipo de científicos recogió un centenar de muestras para conocer el momento en que se produjo el deslizamiento, hace 180.000 años. Según los resultados, el sistema respondió hace 160.000 años y el nuevo volcán se empezó a formar hace 120.000 años.




El ‘hueco’ en el que nació el Teide


El deslizamiento produjo “un hueco” que formó la gran depresión de la caldera. En la misma zona del archipiélago canario “creció el volcán del Teide como respuesta geológica”, comenta el investigador. 


Durante las últimas décadas, el origen geológico de esta depresión había sido motivo de controversia científica. Hasta ahora había dos respuestas plausibles al origen de estas depresiones, tanto la de  las Cañadas del Teide, como los valles de Güimar y la Orotava. 


La primera hipótesis atribuía su formación a un hundimiento posterior a una erupción, que vació la cámara magmática y creó el hueco de la caldera. Después de varias investigaciones, se confirma la segunda hipótesis, que apuntaba a un deslizamiento desde el norte de la isla hacia el mar. La zona está ahora rodeada por paredes verticales –a excepción de la parte superior– que “serían la cicatriz provocada por aquel gran deslizamiento”, confirma Soler. 


Con el paso del tiempo, la gran depresión se fue rellenando hasta formar el Teide, que se convirtió en el pico más alto de España por “un caprichoso azar de la naturaleza”, una erupción que “se pudo producir en el siglo XIV”, pronostica el geofísico. 


Datar rocas canarias


El estudio también permitió saber cuánto tardaron los magmas, originalmente basálticos, en evolucionar hacia otro tipo de material. “La edad de las rocas se ha deducido por la relación de su contenido en potasio y en argón, ya que la cantidad de los dos elementos químicos es proporcional al tiempo transcurrido desde su enfriamiento”, explica Soler. 


Desde hace 120.000 años, los magmas se han diferenciado hasta conferir las características actuales al entorno del Teide. La máxima diferenciación se encuentra en  Montaña Blanca, donde hay piedra pómez de una erupción ocurrida hace 2.000 años. 


Pero hay otras rocas típicas de la zona, como las rocas traquitas y las fonolitas, que dejaron de ser basalto cuando se empobrecieron de hierro y ganaron en dióxido de silicio. Soler comenta que el análisis geoquímico de las rocas permite conocer el estado del sistema magmático, saber en qué punto se encuentra y cómo evoluciona.