viernes, 25 de mayo de 2012

Reconocen tres tipos de dinosaurios carnívoros en Riodeva

Un grupo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han reconocido, a partir del hallazgo de una treintena de dientes, tres tipos de dinosaurios carnívoros en el yacimiento de Riodeva y que, pudieron vivir hace 150 millones de años. Los descubrimientos que, se han venido haciendo en la última década se han estudiado recientemente y acaban de ser publicados en la revista científica 'Paleobiodiversity and Palaeoenvironments'.

Francisco Gascó, uno de los paleontólogos que ha participado en el hallazgo, ha explicado que "a lo largo de los últimos diez años, poco a poco" se han ido encontrando estos dientes, de dinosaurios terópodos y procedentes de cuatro yacimientos distintos aunque todos en Riodeva. En total se han hallado 28 dientes. Ahora, más recientemente se han estudiado todos los hallazgos que, acaban de ser publicados.

Según ha dicho, la investigación se ha centrado sobre todo en el estudio de los 13 dientes mejor conservados lo que ha permitido reconocer "tres tipos diferentes de dinosaurios carnívoros", de hace 150 millones de años, coetáneos del Turiasaurus Riodevenisis.

Gascó ha explicado que "el diente de mayor tamaño correspondería a un dinosaurio muy grande". Según el estudio, podría ser pariente de los megalosaurios o de los carcarodontosaurios, puesto que pudo haber superado los 9 metros de largo. Aunque Gascó ha reconocido que es difícil de saber, sí ha considerado que "sería uno de los mayores depredadores de la época".

El segundo tipo de dinosaurio, con dientes "mucho menores y de una forma semejante a los dinosaurios que vemos en las estampas del Jurásico", corresponderían a terópodos de tamaño mediano, emparentados con Allosaurus. Por último, se ha descrito un tercer tipo de dinosaurio, de dientes pequeños con características semejantes a los dromeosaurios, grupo al que pertenece el Velociraptor.

En cualquier caso, el paleontólogo ha aclarado que, a través de los dientes, "nunca podremos decir exactamente qué especie de dinosaurio los poseyó, a no ser que sean unos dientes muy diferentes", así que "sólo nos podemos acercar al grupo al que pudieron pertenecer".

Con estos tres grupos de dinosaurios carnívoros se enriquece el catálogo de dinosaurios de Riodeva, que hasta ahora contaba con saurópodos como el Turiasaurus, el Gigante Europeo, el estegosaurios (Dacentrurus) y los ornitópodos.

El artículo publicado en la revista Paleobiodiversity and Palaeoenvironments lleva por título 'Theropod teeth diversity from the Villar del Arzobispo Formation (Tithonian-Berriasian) at Riodeva (Teruel, Spain)' y los autores del mismo son Francisco Gascó, Alberto Cobos, Rafael Royo-Torres, Luis Mampel y Luis Alcalá.

La vida animal salió del agua a rastras

La reconstrucción en 3D del esqueleto de Ichthyostega, el primer animal de cuatro patas que abandonó el medio acuático, ha permitido conocer cómo se movía. En contra de lo que se pensaba este tetrápodo no podía levantar su cuerpo del suelo y caminar, sino que se arrastraba apoyado en sus patas delanteras.

Hace unos 400 millones de años un animal de cuatro patas salió del agua y dio sus primeros pasos en un hábitat terrestre. Ahora, científicos británicos han hecho una reconstrucción en 3D del esqueleto de este tetrápodo y han descubierto que, en contra de lo que se pensaba, aún no podía caminar.

“La imagen que estamos acostumbrados a ver en museos y libros de texto de un animal saliendo del agua y caminando como una gran salamandra es totalmente incorrecta”, explica a SINC Stephanie Pierce, autora principal del estudio que publica Nature, e investigadora de la Universidad de Cambridge. “Los resultados del estudio demuestran que este ser no podía levantar su cuerpo del suelo”.

Pierce y sus colegas aplicaron las tecnologías informáticas y biomecánicas más punteras al análisis de fósiles de Ichthyostega, unos tetrápodos que vivieron hace 360 millones de años. En esta investigación los científicos separaron digitalmente los huesos del animal de la roca que los rodeaba, reconstruyeron el esqueleto usando un software de animación y estudiaron los ángulos y la amplitud de movimiento de cada articulación.

“Los resultados demuestran que las patas delanteras de los primeros tetrápodos habrían sido las primeras en adquirir una función de locomoción en tierra –explica Pierce–. En cambio las extremidades posteriores habrían evolucionando primero como un complemento de la cola para la natación y solo más tarde para caminar en tierra”.

“El hecho de que un animal tenga patas no significa que pueda caminar. Para desplazarse fuera del agua Ichthyostega movía las dos delanteras a la vez y las usaba como punto de apoyo para arrastrar su cuerpo después”, detalla Pierce.

“Evidentemente este ser se movía mejor en el agua –afirma el experto–. Las ‘manos’ le servían para sacar la cabeza del agua y respirar y comer y las patas traseras palmeadas y la cola las utilizaba para nadar. En tierra, las patas no le debían der ser de mucha utilidad “.

La reconstrucción en 3D del esqueleto se realizó a partir de los tres especímenes fósiles de Ichthyostega mejor conservados. Para comprobar la fiabilidad de sus resultados los científicos aplicaron la misma tecnología a animales conocidos, como salamandras y cocodrilos, y comprobaron que tanto el movimiento de las articulaciones como el total del modelo se ajustaban perfectamente a la realidad.

martes, 15 de mayo de 2012

Monitorizan por primera vez el cerebro del pollo


Los investigadores han logrado despertar al embrión de pollo al exponer al animal a un sonido que tendrá un significado cuando nazca, por ejemplo, el sonido de una gallina que alerta de un peligro. Sin embargo, han comprobado que no ocurre lo mismo cuando el sonido es un ruido muy similar pero sin significado para el pollo.
Estos hallazgos, que se han publicado en Current Biology, tienen implicaciones tanto para el avance en la comprensión del desarrollo del cerebro del pollo como para el caso de los fetos humanos. Según los investigadores, los pediatras se cuestionan todavía los efectos que puedan tener estímulos externos -como la música- sobre un cerebro todavía en formación.
El hecho de que el cerebro alterne entre los estados de vigilia y sueño (que es el ciclo normal de un cerebro adulto) mucho antes de lo que se pensaba y la capacidad de reconocer un estímulo externo y despertarse indican que en el cerebro del embrión ya se están desarrollando circuitos capaces de monitorizar el entorno de igual manera que lo hace un cerebro adulto. Todas estas características empiezan a aparecer en el último cuarto del desarrollo del período de incubación del embrión.
Según Manuel Desco, uno de los autores del estudio e investigador en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón y en la UC3M, se ha podido estudiar el proceso con "gran detalle". No obstante, Desco apunta que para llegar al modelo humano queda mucho por hacer en otros mamíferos.
"Aún no se sabe con exactitud cuándo comienza el cerebro humano a realizar tareas complejas", asegura el experto quien añade que "el que haya cierta actividad eléctrica cerebral -en el feto- no indica que sea actividad superior". Para este científico, este trabajo puede contribuir a dilucidar este asunto. En el caso de Evan Balaban, coautor y científico en la Universidad McGill en Montreal (Canadá), estos hallazgos pueden ayudar a comprender los complejos procesos de aprendizaje en fetos y neonatos. 

Tecnología no invasiva y pionera
Para realizar este trabajo se adaptó una técnica "en la que España es pionera": la tomografía por emisión de positrones y rayos X (PET/TAC) preclínica, una técnica no invasiva con la que se consiguen imágenes tridimensionales de la función cerebral en modelos animales con resolución sub-milimétrica.
"Por primera vez hemos diseñado un procedimiento por el cual podemos observar y medir los cambios de actividad cerebral del embrión oscilando entre fases de sueño y vigilia sin interferir con su desarrollo normal", comenta Juan José Vaquero, otro de los autores e investigador en el departamento de Bioingeniería de la UC3M.

Uno de cada seis cánceres está causado por una infección


Los agentes infecciosos, como los virus, las bacterias y los parásitos, son la causa de dos millones de casos de cáncer en todo el mundo, de los cuales un 80% tienen lugar en países en vías de desarrollo, según un estudio internacional publicado en The Lancet Oncology
Uno de los resultados principales es que un 16% de los casos de cáncer en todo el mundo durante 2008 se debieron a una infección que se podría haber prevenido o tratado. Esta causa tiene una incidencia tres veces mayor en los países en vías de desarrollo (22,9%) que en los países desarrollados (7,4%). Además, un millón y medio de muertes por cáncer durante el mismo año tenían su origen en contagios. 
“La prevención tiene sentido a todos los niveles, tanto de salud pública como de economía”, dice a SINC Catherine de Martel, investigadora de Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y autora principal del estudio. 
Un cáncer puede originarse por un agente carcinógeno (como la radiación o el humo del tabaco) o por un agente infeccioso. De Martel afirma que “muchos cánceres relacionados con infecciones se pueden prevenir, particularmente los asociados con la bacteria Helicobacter pylori y los virus del papiloma, de la hepatitis B y de la C”. 
Además, los expertos añaden que estas cuatro infecciones están relacionadas con un 1,9 millones de casos de cáncer, la mayoría de hígado, estómago y cuello uterino. En mujeres, la mitad de las infecciones que provocaron un cáncer fueron de cuello de útero, mientras que en hombres más del 80% acabaron en cáncer de hígado y de estómago. 
Existen diferencias en las conclusiones por regiones. Por ejemplo, la incidencia de cáncer por infección en Australia y Nueva Zelanda es de un 3,3% mientras que en África subsahariana es de un 32,7%. La investigación ha utilizado datos de incidencia, mortalidad y prevalencia de 27 tipos de cáncer del proyecto GLOBOCAN de la OMS en 184 países y ha utilizado uno de los baremos del mismo organismo internacional para calcular la reducción proporcional de la enfermedad y su mortalidad si la exposición a los factores de riesgo se redujera. 

Según los científicos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMS, si en estos países hubiese medidas de salud pública y de prevención, como un programa de vacunaciones, la incidencia del cáncer sería mucho menor. 
“Con las transiciones demográfica y epidemiológica que acompaña el desarrollo económico, la creciente incidencia del cáncer en los países en desarrollo, inevitablemente, estará seguida por una demanda creciente en costosos métodos de diagnóstico y tratamiento”. 
El trabajo concluye con una advertencia a las reuniones de alto nivel de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre enfermedades no transmisibles. Los investigadores enfatizan que las medidas para atacar estas enfermedades todavía no son suficientes. 
Catherine de Martel dice a SINC que aunque el cáncer sea considerado una de las principales enfermedades no transmisibles, muchas veces su causa es contagiosa: “Nuestro trabajo muestra que 1 de cada 6 tipos de cáncer en todo el mundo tienen origen infeccioso y que el 23% ocurren en los países emergentes”.