Los científicos piensan que una buena parte del agua de nuestro planeta llegó a bordo de los cometas que chocaron contra la Tierra durante sus primeras etapas de formación. Esta hipótesis se ha respaldado recientemente con el descubrimiento realizado por Herschel de agua similar a la terrestre en un cometa.
Ahora el mismo telescopio espacial, gracias a su instrumento HIFI, también ha detectado emisiones de vapor de agua en todo el disco que se arremolina alrededor de TW Hydrae, una estrella formada hace unos 5-10 millones de años y localizada a 176 años luz de la Tierra. El descubrimiento muestra así que existen reservas importantes de agua en los discos protoplanetarios que rodean a algunas estrellas.
TW Hydrae se encuentra en la última etapa de su proceso de formación y está rodeada por un disco de polvo y gas que se terminará condensando para dar lugar a todo un sistema de planetas.
Los investigadores consideran que las emisiones se producen cuando la radiación ultravioleta interestelar calienta el hielo incrustado en los granos de polvo que conforman el disco. Esta reserva de agua podría ser un importante aporte para los planetas que se terminarán formando entorno a esta joven estrella.
“El fenómeno podría ser parecido a lo que ocurrió en nuestro propio Sistema Solar, en el que los granos de polvo cargados de hielo se fueron agregando para formar cometas”, explica Michiel Hogerheijde de la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, que ha dirigido el estudio. “Pensamos que los cometas fueron una fuente importante de agua para los planetas de nuestro Sistema Solar”.

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